¿ Cuál es el mejor ?

¿ Cuál es el mejor freno para mi caballo ?

En varias ocasiones me han preguntado esto y la respuesta no es tan sencilla como muchos la responden. Por eso, voy a explicar de manera PRÁCTICA el tema de bocados, frenos y filetes, y a su vez, el tema de las transiciones, que son la base para cualquier adiestramiento. Tú decides en qué transición quedarte.

NOTA: Me gustaría dejar en claro, que ésta es la forma en la que YO hago las transiciones, pero ésto, no quiere decir que sea la única forma, existen infinidad de métodos, lo importante es que no sean agresivos y que vayan enfocados a la disciplina ecuestre que uno elija.

En este boletín te compartiré un método que se ha enriquecido con el paso de los años, que es muy confortable para el caballo y que ha ayudado a formar excelentes binomios. Con este método lograrás obtener mayor confianza de tu caballo, te permitirá sensibilizarlo y te ayudará a seleccionar el mejor freno o filete para tu amigo.

El caballo es primeramente visual, luego auditivo, después táctil y por último olfativo y oral; Por lo tanto, es un error introducir el freno o el filete en la creencia de que el caballo es primordialmente oral como algunos manejadores creen. Otros pueden argumentar que lo hacen para que el caballo aprenda a acomodar la cabeza, tenga un buen balance, y lógico enseñarle las ordenes básicas de atrás, adelante, izquierda, derecha, etc… Pero esto sólo lastima físicamente y estresa psicológicamente al caballo de forma innecesaria. Si realmente te importa tu caballo, lo mejor es empezar el adiestramiento básico pie a tierra y sin tocar su boca.

Te diré algo, independientemente de la disciplina que hagas, lo mejor es empezar con buenas bases y como lo digo en mis cursos:

“Mientras MENOS toques la boca del caballo en las bases del adiestramiento, más provecho le sacarás en un futuro.”
“Mientras MENOS uses las riendas, más lo ayudarás a PENSAR.”

PRIMERA TRANSICIÓN: Lo primero que tienes que hacer con tu caballo es mantenerte alejado de su boca, para adquirir los movimientos de BASE sin estropearla. Ya que si se llegara a lastimar, el caballo pierde confianza y sensibilidad y su actitud cooperadora, producto de un manejo adecuado, cambiará por una actitud defensiva y rebelde.

Posteriormente y sin importar la edad que tenga o la disciplina que practique, “es importante hacer que trabaje con la presión y no contra la presión” en el nivel más BÁSICO, independientemente del grado de adiestramiento que tenga.

Durante todo el proceso, es IMPORTANTE enfatizar el empezar con la orden más suave y gradualmente irla aumentando en caso de que el caballo no responda al estímulo.

NOTA: Caballos adultos, enmañados o sobre-trabajados implican más trabajo y mucha PACIENCIA.

La herramienta para la primera transición es una jáquima de manejo.


Lamentablemente, en la mayoría de las tiendas encontrarás jáquimas con una medida estándar y digo lamentablemente porque las jáquimas tienen diferentes medidas según el tipo de cabeza y el tamaño del caballo (En éste portal puedes comprar jáquimas de diferentes tamaños y estilos). Lo importante es que los nudos (2 ó 4) de la ternilla vayan encima del tabique nasal. Si tu caballo es de los que constantemente retan a su manejador, los nudos de la jáquima deben de ir tres dedos arriba de los ollares para ejercer una palanca más fuerte en caso que se requiera y el ahogador debe de ir 3 dedos sueltos, precisamente para que NO ahogue.

Habrá gente que te diga que la jáquima es sumamente agresiva por los nudos que tiene en la parte superior. En lo personal te puedo ASEGURAR que con todas las investigaciones y prácticas que he realizado, la jáquima es una de las herramientas más nobles que puedes usar con los caballos, y ésta es la razón:

La jáquima americana no tiene nada de americana, esta jáquima trenzada en cuerda tuvo sus inicios 3,000 A.C. en las comunidades árabes y mongoles, y las hacían con cuerdas de piel o cuero. Las jáquimas árabes no tenían nudos y eran más sencillas ya que los caballos de esa región y época (el caspian y el akhal-teke) tenían piel muy suave, cabezas finas y cuellos alargados lo que brindaba mayor control, mientras que las jáquimas de los mongoles eran más burdas y contaban con los nudos de la ternilla ya que los caballos de esa región (el tarpán y el caballo salvaje asiático o Przewalski) eran de piel gruesa, pelajes densos, cabezas grandes y cuellos cortos, lo que ocasionaba una mayor resistencia al manejo humano.

Poco a poco la jáquima fue conquistando nuevos territorios y desarrollando nuevas y diversas formas hasta que se introdujo el freno, aproximadamente 1,500 A.C. En esa época, los frenos eran sumamente agresivos y es entendible ya que estaban empezando la curva de aprendizaje. Lo bueno es que hoy en día hay más personas preocupadas por el bienestar de los caballos y encuentras una gran oferta de frenos más estudiados y mucho menos dañinos.

Una jáquima bien manejada brinda libertad, confort y seguridad al caballo, ya que la presión sólo está cuando se corrige. Si el caballo está trabajando bien, no tendrá ningún tipo de presión. Ésta sirve para enseñar los ejercicios básicos (que cedan la cabeza, avanzar, retroceder, derecha, izquierda, arriba, abajo, quieto, ven, respeto de área, etc…) sin lastimar la boca del caballo. Los árabes y los mongoles son los precursores de la equitación y en la actualidad este tipo de jáquimas se sigue usando en algunas de estas regiones. Es sorprendente lo que hacen con el caballo, simplemente trabajando con la presión, misma que el caballo va entendiendo rápidamente y cada vez la presión ejercida por el jinete o manejador es menor. Así que el caballo puede estar sin presión la mayor parte del tiempo a diferencia de los frenos o filetes que por más que uno retire la presión sigue habiéndola ya que el objeto está en la boca. Además no se necesita ser muy diestro para usar una jáquima y ésta te dará la sensibilidad que requieres en la mano, para que en un futuro utilices de la mejor manera el freno o filete.

Existen algunas jáquimas mecánicas (hackamore) las cuales se inventaron por soldados franceses en el siglo XVIII para prescindir de los frenos, ya que las manos inexpertas de algunos soldados ocasionaban mucho daño en la boca de los caballos, mismo que se reflejaba en combate con una mala dirección y control del caballo. Posteriormente emigró a Inglaterra donde se le dio el nombre y en algunas regiones lamentablemente se sigue usando.

La hackmore castiga directamente la ternilla y barbilla haciendo un efecto de cascanueces como lo describe mi amigo y maestro Marcelino “Chico” Ramírez.

Esta herramienta es sumamente agresiva, ya que el jinete no controla la presión y no fomenta la sensibilidad que se debe tener en la mano, etc…

Volviendo a la base del manejo, tu trabajo con la jáquima en la primera transición debe ser 100% pie a tierra, con ejercicios de presión, respeto, jerarquía y ejercicios básicos (que cedan la cabeza, avanzar, retroceder, derecha, izquierda, arriba, abajo, quieto, ven, respeto de área, etc…).

Uno de los ejercicios más importante y que se debe hacer durante toda la vida del caballo es el que cedan la cabeza y consiste en jalar el ronzal como rienda directa intermitente hasta que el caballo doble el cuello hasta tocarse las costillas con la nariz y detenerla ahí sin que el caballo haga fuerza hacia el lado contrario y sin mover las patas (trabajando con la presión). Una vez que te dé la mínima respuesta, libera inmediatamente, que el caballo descanse 10 segundos y repite. Una vez que el caballo lo haga más fácil podrás incrementar el tiempo de detención hasta llegar a unos 10 segundos.

Esto repítelo por los dos lados y recuerda ser gradual en la presión. En las primeras sesiones la jáquima debe colocarse ligeramente abajo para que el caballo sienta un poco más la presión, y una vez que entienda el ejercicio podrás subir la jáquima.

Este ejercicio junto con los estiramientos del caballo ayudan a la flexibilidad del cuello y, de manera muy importante, crea una base de control al trabajar con la presión y no contra la presión.

Modo de hacerlo:

1. Colócate de pié junto al hombro del caballo con la hebilla del cinturón viendo hacia él.
2. Coloca el brazo que tienes más cercano a la cola sobre sus cuartos traseros.
3. Desliza tu otra mano por el ronzal hasta estar a unos 60 cms del nudo principal de la jáquima y tira del ronzal como rienda directa intermitente y, poco a poco, doblará su cuello para que la cabeza gire hacia ti y se acerque los más posible a las costillas.
4. En el momento en el que el caballo ceda a la presión y sostenga la cabeza ligeramente y sin mover las patas, libera la presión del ronzal rápidamente y prémialo con caricias circulares, NO palmadas.

Es normal que las primeras veces el caballo en lugar de ceder a la presión comience a mover los posteriores. Es muy importante no soltar la presión aun y cuando se mueva; si esto pasa, gira junto a él y espera a que el cuello ceda haciendo que la tensión del ronzal disminuya. Ese es el momento de soltar el ronzal, verás que tu caballo lo entenderá rápidamente.

NOTA: El ronzal o cabresto que debes usar en las diferentes transiciones debe ser de 3m si eres principiante y hasta 7m si eres experto.

Cuando tu caballo obedezca las señales visuales y físicas podrás hacer la segunda transición.

SEGUNDA TRANSICIÓN: Consiste en utilizar la misma jáquima, pero ahora con riendas y sin ronzal.
Mucha gente en esta transición utiliza los bozales de cuero crudo, los cuales bien manejados no son malos pero tampoco son buenos, sobretodo en manos inexpertas, ya que sí pueden ocasionar serios daños en la ternilla y en la barbilla del caballo. Por eso, es muy importante tener la sensibilidad en la mano y ser muy oportuno al momento de corregir.

Yo en lo personal en esta etapa continúo con la jáquima.

Hay dos tipos de rienda, la directa y la indirecta. Por el momento nos enfocaremos a los movimientos con la rienda directa que se dividen en dos:

1. Rienda directa sostenida: Consiste en una presión SUAVE y constante.
2. Rienda directa intermitente: Consiste en una presión intermitente, la cual puede ser de estímulo constante o gradualmente creciente.

NOTA: Para esta etapa es necesario que tu caballo tenga la edad adecuada para montarlo. Mi recomendación son 3 años, edad en la que el caballo ha completado su desarrollo óseo y articular aun y cuando le falte embarnecer.

Los ejercicios van a ser los mismos (presión, respeto, jerarquía y básicos), pero ahora montado y lo que harás es mandar las siguientes instrucciones:
PRIMERO tu señal de cadera.
SEGUNDO tu señal de pierna.
TERCERO tu señal de rienda DIRECTA SOSTENIDA, aunque dichos comandos los darás casi al mismo tiempo.

Con paciencia y dedicación, en muy poco tiempo tu caballo obedecerá con la primera o segunda señal.

Considera el siguiente consejo: Es importante hacer una pausa y pensar lo siguiente:

¿Para qué quiero a mi caballo?

Esta es una pregunta muy valida que nos debemos hacer, ya que hay varias disciplinas que no exigen de un freno o filete. Hay caballos que por su nobleza, grado de inteligencia o sensibilidad, NO NECESITAN de frenos o filetes y si no lo necesitan ¿para qué se los ponemos?

En la experiencia me ha tocado ver caballos sumamente nobles, entendidos, con la sumisión adecuada y que trabajan con la presión. Algunos jinetes le ponen freno para que se vea bonito o le ponen el mismo freno que le puso el compadre para andar igual. Simplemente les gusta el freno sin importarles el bienestar del caballo. Inclusive he trabajado con caballos que usan freno y filete al mismo tiempo “para estar más seguros”, porque así se los recomendó una persona que no tiene ni idea de lo que repercute un freno equivocado o una mala recomendación en la boca de un caballo. Quiero dejar en claro que hay disciplinas que en algún momento usan freno y filete al mismo tiempo, en este caso es importante que el jinete sea experimentado y tenga manos sumamente educadas y sensitivas.

Un freno equivocado puede llegar a ser mucho más peligroso que un caballo desbocado.
En mi experiencia, me he encontrado con caballos de dos años de edad con la boca totalmente insensible y destruida por un mal freno y por un mal manejo, pero lo peor de todo es que la gente dice “El caballo necesita un freno más agresivo ya que a éste no le hace caso” . El detalle es que si les aplicas mucha presión aprenderán a soportarla en gran medida y si dicha presión continua en una área determinada, creará callos que le impedirán tener la sensibilidad adecuada para entender los comandos. Lamentablemente, éstos le ayudarán a soportar más presión convirtiendo esto en un circulo vicioso y así el freno va escalando nuevos peldaños hacia la agresividad, NO SE VALE…

He visto caballos que mientras trabajan van cascando los dientes, van con la lengua de fuera, con la boca abierta, tragando aire o moviendo la cabeza de arriba hacia abajo y el jinete en lugar de montar y relajarse, va luchando y estresándose. Al final, irónicamente la culpa como “siempre” la tiene el caballo… La mayoría de las veces todo esto es causado por un mal freno, por un mal jinete o por falta de atención médica en el interior de la boca (limar, sanar asientos, dientes, colmillos o muelas, etc…)

Los caballos como animales de huida que son, huyen de los estímulos aversivos y al tratar de huir del estímulo, lo que logra es destruirse el paladar, asientos, lengua y barbilla.

Por eso la pregunta es muy importante, piensa para qué quieres a tu caballo. Si tu disciplina exige un filete o freno y estás preparado para mandar comandos suaves y oportunos al interior de la boca de tu caballo, adelante. De lo contrario, perfecciona tus señales fuera de la boca de tu caballo para que te responda con la pura intensión.

Mi papá me decía de niño que NO HAY FRENO SUAVE CON MANO DURA, pero tampoco HAY MANO SUAVE CON FRENO DURO. Por eso la importancia de trabajar con la presión y de tener la sensibilidad correcta en las manos.

• El deseo de todo jinete es tener un caballo atento a las órdenes, pero sin miedo y con la sumisión adecuada.
• El objetivo del freno o filete es comunicar los deseos del jinete al caballo ejerciendo la mínima presión en la boca. Mal manejado puede tener consecuencias MUY negativas, por eso la importancia de enseñarlos a trabajar con comandos fuera de la boca (externos).
• Si quieres un caballo suave a las riendas, tendrás que manejarlo de la misma manera.

Existen 5 puntos de presión a los que el caballo obedece con un bocado o filete:

1. EL PALADAR: Donde la presión es más persuasiva por dolor.
2. LA LENGUA: No compres filetes o frenos que lastimen la lengua.
3. LOS ASIENTOS DE LA ENCÍA: Donde el bocado apoya su peso y generalmente se lastima con fuertes tirones.
4. LA BARBILLA: Ésta está casi a flor de piel y hasta el bozal más suave puede llegar a lastimar, por eso es importante dejar un espacio de por lo menos dos dedos entre la cadena (o bozal) y la barbilla.
5. LA COMISURA: La comisura de los belfos donde el bocado generalmente lastima con fuertes tirones.

Continuando con los filetes en general te hago los siguientes comentarios:

Un filete es un freno SIN el efecto de palanca, el contacto es más neutral y la mayoría de las veces se usa una rienda a la vez, se les conoce también como bocados de presión. Éstos al ser jalados, ejercen presión en la lengua, asientos, paladar y comisura de los labios.

Normalmente como se usa una rienda a la vez, para el caballo novato es muy fácil de entender los comandos internos y mucho más para los caballos experimentados.

DICEN que los primeros filetes fueron de tipo corridos y empezaron como frenos para las carreras. Posteriormente, se les utilizó como bocados de transición y fueron teniendo diferentes modificaciones, como son los filetes quebrados que se empezaron a utilizar en otras disciplinas.

En la tiendas podrás encontrar filetes de bocado enroscado, torcido, triangular, cuadrado o de bocado muy delgado, los cuales sólo lastiman a tu caballo. También encontrarás corridos de hule, éstos NO SIRVEN; en primera, tu caballo los morderá, romperá y en el proceso se puede llegar a lastimar; en segunda, no provocan salivación, al igual que muchos de los 100% inoxidables, lo cual perjudica el manejo y monta de tu caballo por la resequedad en la boca.

Por otro lado, tu filete corrido debe tener en los asientos algo de cobre para provocar la salivación en la boca de tu caballo. Mucha gente a estas zonas de cobre le llaman sabor y dicen que les gusta a los caballos. Un día haz la prueba de meterte un pedacito de cobre a la boca y ya me dirás si te gusta… A pesar de que su sabor no es agradabe, es muy recomendable que lo tengan por la hidratación que provoca. En caso que tu filete tenga o no cobre, puedes ponerle un poco de melaza o una muñeca de sal de mar en el centro del bocado. Esto sí les gusta a los caballos y les ayuda a soportar esta transición de una manera más confortable.

Siguiendo con el tema de filetes, como ya lo he dicho, los hay de bocados corridos y de bocado quebrado o partido, lo importante es lo siguiente:

1. Que tengan cobre o acero dulce para la salivación.
2. Que tengan asientos redondeados y gruesos para que haya más superficie de descanso en la encía.
3. Que el bocado esté ligeramente curvo para que se amolde mejor a la lengua del caballo.
4. Que la medida sea la adecuada para la boca de tu caballo: El bocado del filete no debe de salir más de 1 cm de cada lado, de esta manera no lo lastimarás. Debe de quedar ligeramente SUELTO, así el caballo se lo acomodará.
5. Las argollas pueden ser en forma de D o circulares: Prácticamente es casi lo mismo, pero las que están en D normalmente son un poco más agresivas en la comisura de los labios.
6. Es importante que las argollas D o T sean grandes para que al momento de mandar un comando, el filete no se salga de la boca del caballo. Si esto pasa, colócale una barbada sencilla para que impida que se corra el filete.
7. Hay filetes que tienen protectores de goma: Éstos ayudan a que el caballo no sufra algún pellizco ocasionado por la unión entre el bocado y la argolla al momento de un comando.

Una vez que el caballo obedezca con la segunda señal y empiece a entender más las órdenes en rienda directa sostenida, podrás empezar a trabajar la rienda DIRECTA INTERMITENTE y cuando las entienda perfectamente, harás la tercera transición.

TERCERA TRANSICIÓN: Ésta consiste en agregar una cabezada con un filete corrido y de asientos grandes, los cuales no son tan agresivos para los asientos del caballo. Asi que ahora tienes una jáquima con rienda y una cabezada de filete SIN RIENDA, es decir, que el filete sólo estará en la boca pero sin recibir órdenes.

Recuerda que todo lo que metas en la boca de tu caballo es un estímulo aversivo. Por tal motivo, al momento de poner el freno o filete lo debes hacer con la mayor delicadeza posible. Entre los dientes incisivos y molares meterás tu dedo índice, medio o pulgar para que el caballo abra la boca. Una vez haciéndolo, meterás el bocado de frente y con delicadeza. Si no te sientes capaz de hacerlo, pídele ayuda a un profesional o a un jinete experimentado.

NOTA: Cuando pones por primera vez un filete, freno, o cuando cambias de filete o freno, SIEMPRE es bueno dejarlo amarrado con jáquima y ronzal por un periodo de tiempo hasta que se familiarice con él, que será cuando deje de jugar (moverlo).

Yo recomiendo ponérselo así (sin ordenes) y quitárselo por un lapso de tres días. Posteriormente cuando lo montes, haz que camine sin ordenes internas hasta que se relaje por completo y haya aceptado el nuevo bocado, verás que lo hará muy rápido.

NUNCA amarres a tu caballo de las riendas, es peligroso y se puede dañar seriamente.

Mucha gente te dirá que el filete debe formar de una a dos arrugas en las comisuras de la boca aunque esto es totalmente FALSO. El filete debe de quedar ligeramente flojo, sin arrugas, no mucho para que el caballo lo escupa, pero no tan apretado como para que forme arrugas. Si está ligeramente suelto, el caballo se lo acomodará en cuanto se familiarice y empiece a ligar los comandos; y si está muy apretado NUNCA lo liberarás de la presión y romperás el ciclo de confort y confianza que has estado trabajando.

Ahora bien, las órdenes van a ser las mismas que en la segunda transición, pero ahora con un filete en la boca. Cuando veas que tu caballo deje de jugar con él mientras trabaja y que obedece perfecto las ayudas de tu cuerpo y la rienda de la jáquima, podrás hacer la cuarta transición.

CUARTA TRANSICIÓN: Consiste en incorporar las riendas del filete, así que ahora tendrás dos riendas: la de la jáquima y la del filete. Sin embargo, la rienda del filete debe estar 3 dedos más floja que la rienda de la jáquima, de esta manera le llegará la señal suavemente a la boca y poco a poco la irá entendiendo.

Este proceso lleva su tiempo. No apresures a tu caballo. Dale el tiempo y la paciencia que requiere, verás que todo tiene sus recompensas.
Una vez que el caballo empiece a entender más las órdenes en rienda directa, empieza a prescindir de la rienda de la jáquima hasta que perfecciones la rienda del filete.

En caso que tu caballo tenga periodos de distracción, corrige con la rienda de la jáquima y recuerda ser muy OPORTUNO.

Cuando tu caballo haya entendido todos los comandos y esté relajado durante toda la doma, puedes quitarle las riendas de la jáquima y trabajarlo así hasta que entienda sin oposición los movimientos de tu cuerpo y de las riendas, de esta manera podrás pasar a la quinta transición.

QUINTA TRANSICIÓN: Consiste en cambiar el filete corrido por un filete quebrado de asientos gruesos y hacer lo mismo. Empieza usando una jáquima con riendas y un filete con la rienda suelta a 3 dedos. Cuando veas que tu caballo se haya familiarizado con él y entienda los comandos externos e internos, podrás prescindir de la jáquima y trabajarlo así hasta obtener los resultados deseados para pasar a la sexta transición.

NOTA: Si tu objetivo es usar freno, tendrás que tener más paciencia y trabajar a tu caballo a filete quebrado con dos manos como si fuera una, es decir juntas, y cuando veas que hay un poco de respuesta podrás hacer la sexta transición.

SEXTA TRANSICIÓN: Consiste en utilizar un freno suelto MUY NOBLE y hazlo de la misma manera. Que el caballo se familiarice y utiliza una jáquima con riendas al principio, luego podrás prescindir de ella.

Cuando el caballo haya entendido el cambio y los comandos nuevos, podrás hacer la séptima transición.

SÉPTIMA TRANSICIÓN: Consiste en hacer el cambio a freno sólido y hazlo de la misma manera. Que el caballo se familiarice y utiliza una jáquima con riendas al principio, luego también la podrás dejar.

Toda doma y adiestramiento es gradual.

“ROMA no se hizo en un día.”

Recuerda: En la boca de tu caballo está la confianza y el equilibrio mental de tu amigo, así que trátalo con respeto y se muy asertivo.

Continuando con los bocados y frenos en general les hago los siguientes comentarios:

Mucha gente identifica al freno como bocado y no es así. El freno es el concepto general y el bocado es lo que está en el interior de la boca del caballo, sea como freno o como filete.

Existe una inmensa variedad de bocados. Los puntos de presión varían aún entre los que son similares. Ningún bocado es igual, salvo que se fabrique con máquinas y en serie.

Cualquier variación por mínima que sea influye en la boca del caballo.

Existen bocados sueltos y sólidos:

• Los sueltos tienen juego. Los comandos que trasmiten son independientes y neutrales para un determinado punto de presión, sobre todo si son manejados con dos manos.
• Los sólidos son de una pieza. La presión es trasmitida a todas las zonas pero no de manera equitativa, todo depende de la forma del bocado.

Para caballos novatos es difícil aceptar estos bocados, ya que confunden los comandos.

Volviendo a los frenos, hay un sin fin de modelos diferentes, lo importante es elegir uno que no sea agresivo.

1. Que el puente deje espacio para la lengua: La forma de distinguir uno que deje espacio para la lengua y que no sea tan agresivo es medir la distancia que hay entre los asientos, a mayor distancia, mayor descanso (sólo se requieren de 3 a 5 cm de altura para ejercer presión en el paladar), y que sea lo suficientemente ancho para que la presión sea repartida en el área.
2. Que la palanca no sea tan agresiva: La distancia entre la punta del asidero al bocado y del bocado a la argolla de la palanca, determina la cantidad de fuerza ejercida. Mientras más corto el asidero y más larga la palanca mayor es la presión. Si las palancas del freno son largas, son agresivas, y si son cortas pero apuntan hacia delante, son agresivas. El objetivo es encontrar palancas cortas, que apunten hacia atrás y que estén sobre su mismo eje para que ejerzan menor presión.
3. Que NO tengan paletilla: Las paletillas son aditamentos que van soldadas en el centro del puente, lo que hacen es lastimar más el paladar del caballo, son SUMAMENTE AGRESIVAS.
4. Que los asientos sean lo más redondos y grandes posibles: Para que distribuyan la presión y tengan mayor área descanso en la encía.
5. Que tengan cobre para la salivación.
6. Que los asideros estén un poco abiertos para que no lastimen los conductos y nervios nasales.
7. Que la barbada o cadenilla sea del tamaño y ajuste correcto: Mucha gente aprieta lo más que pueden la cadenilla, porque creen que así el caballo ofrece menos resistencia y que además sirve para que baje la cabeza, pero no es así, esto sólo molesta y daña al caballo.
8. Que el freno sea de la medida de la boca de tu caballo: El bocado no puede salir más de 1 cm de cada lado y debe de quedar JUSTO. Un freno, mientras más suelto, más dañino.
9. Hay frenos que tienen protectores de goma: Éstos ayudan a que el caballo no sufra algún pellizco ocasionado por la unión entre el bocado y la palanca al momento de un comando.

Hay frenos que fueron fabricados haciendo una combinación entre filetes y frenos. Es decir, que pueden contar con un bocado quebrado o puente, y tienen palancas y argollas. Dichas palancas se pueden emplear como freno y las argollas como filetes. En ocasiones le ponen doble rienda, pero esto sólo es para manos expertas. A estos frenos se les conoce como frenos sueltos y permiten un movimiento independiente de las piernas del freno. Te recomiendo usarlo en la SEXTA transición.

Antes de poner un freno revisa que la boca de tu caballo no esté lastimada tanto en el interior como en el exterior, en ocasiones se pueden lastimar en la caballeriza. Revisa que no tenga picos dentales o caries que lo lastimen.

Si tienes dudas de la salud bucal de tu caballo, consulta con tu médico veterinario de confianza.

Si en las transiciones anteriores trabajaste con paciencia, dándole tiempo al caballo y ayudándole a que trabaje con la presión y no contra la presión, verás que tu caballo obedecerá con el bocado más noble.

El tema de los frenos y filetes es muy amplio. En este boletín sólo mencioné los más comunes y utilizados en el medio.

En boletines futuros encontrarás más información sobre la CONTINUACIÓN de este tema.

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