Patrones de conducta.

En varias oportunidades he comentado que un caballo necesita relacionarse de preferencia con animales de la misma especie sin importar la raza, edad o sexo.  Sin embargo, en ocasiones resulta muy difícil lograrlo, ya sea por falta de conocimientos, tiempo, dinero o espacio.

Cuando esto sucede hay que ponernos en el lugar del caballo y preguntarnos lo siguiente:

¿Me gustaría estar SOLO permanentemente en una caballeriza, corral o potrero?

Por supuesto que a nadie le gustaría y menos a una especie que vive en manada y que necesita aproximadamente 20 kilómetros cuadrados.

Por eso, yo recomiendo que si no puedes tener dos caballos que convivan juntos, traigas a un burro o caballo miniatura, borrego o a un chivo para que socialice con tu caballo (Claro que lo mejor es otro animal de su misma especie). Éstos son de bajo mantenimiento, ocupan el mismo espacio que el caballo y comen la misma comida. Esto ayudará a tener un caballo mentalmente más sano y más insensibilizado.

En seguida aprovecho para platicarte dos pequeñas historias en relación a este tema:

Menés y Bernabé
Menés es un caballo joven el cual había crecido en compañía de otros caballos. Un día por alguna razón se quedó solo, y su dueño, el cual es amigo mío, ni tardo ni perezoso invitó a vivir a un borrego llamado Bernabé. Pasan los años y es fecha que no se separa el uno del otro; duermen, pastan, comen juntos y a menudo comparten caballeriza. Sin duda por ahora son los mejores amigos. Este lazo que formaron es muy curioso, ya que tanto Menés como Bernabé adoptaron patrones de conducta del otro. Te repito lo mejor hubiera sido un animal de la misma especie.

Hace tiempo, me tocó ver en una ranchería en Tehuacan Puebla, México, a una yegua que vivía entre un rebaño de no menos de 50 vacas y a las 5:00 PM se echaba a rumiar al igual que el resto de las vacas. Las vacas, por ser rumiantes, deben regurgitar la comida para volverla a moler y por eso toman este tipo de conducta, pero los caballos no son rumiantes, ¿Por qué lo hizo?

La individualidad de un caballo se forma por el carácter y el temperamento y se desarrolla principalmente por:
1.   Naturaleza y genética: Ciertos comportamientos son instintivos y datan de 55 millones de años atrás. Otros comportamientos son heredados por la relación genética de los padres, abuelos, bisabuelos, etc…
2.    Aprendidas; Socialmente o por Observación: Cuando el caballo (por lo general jóven) practica u observa el comportamiento de los demás caballos y el protocolo que tienen entre ellos.
O al permanecer solo y observar diferentes animales de su entorno con diferentes conductas, éste las adopta como propias, como es el caso de Menés y la yegua que vive entre vacas.
3.    Vividas: Esta es una de las más importantes y de las que más nos interesa a los que estamos en compañía de caballos. Depende de lo que haya vivido el caballo para formar su propio carácter. El caballo puede venir de un lugar que se trabajó con mucha violencia y sin respeto, pero no por eso va a ser violento o tener una sumisión de zona roja con nosotros. Si le damos el RESPETO, CONFORT, SEGURIDAD, BUENA COMUNICACIÓN y el JUEGO que necesita, verás que con el tiempo será un caballo muy diferente, más equilibrado y más sano mentalmente. Esta es una de las cualidades que tienen los caballos, por su vida gregaria pueden tener diferentes conductas, TODO DEPENDE DE LA PERSONA QUE LO TRABAJE.

Y recuerda, si está en tus posibilidades DEJA QUE TU CABALLO VIVA UNA VIDA DE CABALLO, en un potrero en compañía de otros caballos, fortaleciendo lazos de amistad, jerárquicos y JUGANDO con su misma especie. Te aseguro que disfrutarás más a tu caballo con su nueva individualidad.

Saludos.

Equipo ROMA.

Países que pertenecen a la Fraternidad Roma